Instrucciones sobre cómo podar a una persona.

Podad mi cuerpo

cada primavera,

y que crezcan

con fuerzas renovadas,

en su tumba,

mis esquejes.

A.Pizarnik

Alejandra anhelaba una mano anónima que arrancara las marcas no físicas del paso de la vida, quería renacer limpia con los días más largos.

Yo siempre he odiado cuando mi madre podaba todo ser vivo con hojas a su alcance, cómo les quitaba estas marcas y con ellas, sus flores más bonitas.

Por supuesto, el pretexto de la poda no era otro que el “por su bien” y sí, había ocasiones en que los pobres seres resurgían robustos y coronados de flores, pero nadie hablaba cuando sin fuerzas, nunca más volvían a brotar. 

Cada planta tiene su época favorable para cortarse el pelo pero a ella le parecía dar igual a pesar de las inumerables macetas que habían acabado en el basurero víctimas de todo un reino de gusanos y pulgones imaginarios.

Por eso tenía miedo.

Creo que un número concreto de brotes, verlas demasiado frondosas, suponían  el despertar de las alarmas de lo que en mayor o en menor tamaño era una aplastante selección moral en mi patio y en mi vida, contra la naturaleza. 

Alomejor también pensaba que las flores eran peligrosas.

Horses

Guardo el lugar que ocupa, tu cuerpo

en mi cama:

Lo cepillo, canto para él

le doy amor con mis dedos,

calor con mis palabras;

lo arrullo en sueños a la media noche,

cuando más me faltas,

y un caballo melancólico y ausente

yace junto a mí, aguardándote.

El día que las montañas saladas fueron de nieve (y te soñé).

He caído en ti

como quien cae, hundida

sobre las hojas oscuras

de un sueño con patas de araña.

Esta vez, tú estabas al otro lado

desnudo jugabas con la luz sobre el agua

diáfano,

pero no vacío.

Eras de espuma paciente, me esperabas

deteniendo con la mirada

los primeros copos de nieve en la orilla.

De ahora en adelante,

-me dije en sueños-

espero que el mar nos traiga cada domingo

corrientes que arrastren palabras de nácar,

lenguajes lejanos, flores del Sur

para poder seguir inventando

nuevas formas de pintarte una cueva en el pecho

y llorar la suerte de habitarnos.

Dibujo del 7/2/17

La ansiedad

Y.. de repente! , el aire

revela el plomo en su espesura

y tu masa prima  de animal desbocado,

humano frío y violáceo

bombea preparándose para el acto heroico

de tu vida.

Vomitas en el lavabo y aprietas

los puños.

Lástima que ya llevas horas aplastada

y tu pelo es pasto de grandes bestias

de cuellos esbeltos

y nombres sofisticados:

-“Esta vez no, pequeña.”

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Oda a la lluvia en Diciembre

Era necesaria una tormenta de rayos

para despedir el año,

un río desbordado y el casco antiguo

amanecido con pequeñas lagunas

de patos desorientados y niños traviesos

esperando el descuido perfecto

para saltar sobre ellos.

Decorar el árbol de navidad mientras truena

y la ciudad deja paso al futuro

limpiando los destrozos del eterno retorno

al ritmo dulce de Ella Fitzgerald.

 

Muy necesarias eran también

las luces de colores y,

los besos de esquimal resfriado

con pies húmedos.

 

Hoy la mujer del tiempo

ha dicho que las lluvias torrenciales

traerán un fuerte olor a olvido.

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Murcia (España) diciembre de 2016. 

 

 

 

¡1 Año!

Este mes el blog cumple 1 año de vida y yo con él, 21.

Dibujo a todas horas pero no soy artista, canto por la calle pero no soy cantante, bailo pero hace tiempo que sólo cuando nadie me ve y escribo, escribo poesía cuando el pecho me estalla y no, no soy poeta.

Gracias a mi yo de hace un año, que sé que andas muriéndote por los exámenes y se te ha ido la cabeza empezando a publicar pequeñas poesías trágicas, catastróficamente personales.

A día de hoy, paseo por las primeras entradas y me encanta, tengo la sensación de haber creado poco a poco mi diario emocional: a veces muy niña, a veces muy vieja.

Ayer volvía en autobús del hospital haciendo un repaso mental del año en cada parada. 2016 ha sido de locuras, de golpes y experiencias, un año importante sin duda alguna. Empezó rozando el subsuelo y, maldita sea, está acabando con una sonrisa y alguna que otra lección importante aprendida.

Gracias a todos los que me leéis de vez en cuando, me parece increíble que con lo inconstante que soy para todo en mi vida, haya gente por el mundo que me lea.

Un saludo desde mi rincón, Internet.

 

The rain falls down on last year’s man,
an hour has gone by
and he has not moved his hand.
But everything will happen if he only gives the word;
the lovers will rise up
and the mountains touch the ground.
But the skylight is like skin for a drum I’ll never mend
and all the rain falls down, amen
on the works of last year’s man.

Ven (aquí)

Well I’m in no hurry,

you don’t have to run away this time

I know that you’re timid

but it’s gonna be all right this time.

Desde tu cama,

estás tirando del hilo

que roza los dedos de tus pies

y nace de mí

como la lana gruesa y verde

que venden para tejer vientres.

Sigues tirando

y hablas inconsciente, me estás desnudando

mi nido deshecho

se dilata en el espacio,

atraviesa puentes iluminados

a kilómetros de distancia,

que marcan el fin del año.

 

Bajo incrédula

a tus ojos tristes contemplando la caída,

el vibrante milagro de ver palpitar tu anatomía.

¿Serás de ese amor ciego

que rompe muelas? ¿Que atrae relámpagos?

Bailaré alrededor de la cama,

y  tú buscarás ese acorde de sol perfecto

que ilumine nuestro

bestiario del rock n’roll.

Sigue tirando y ven,

que la lana se ha deshecho

como tus lunares

sobre mis pechos,

pantano de lágrimas, gemidos

frutas y bocas jóvenes.

En una noche no se acaban, ojalá

los discos

apriétame fuerte,

ahora que siento.

Say Goodbye to the Little Girl Tree

El último sorbo de té

(vapor verde en mis ojos)

ha destilado pequeños

y danzantes

espíritus de lo cotidiano

cronopios

que trepan por mi piel,

se agarran a mi pelo,

y acampan en la llanura de mi espalda

fundando una colonia

de seres mártires

que esperan excitados

y esperan,

la caricia

bajar

de tus manos.

Eres el rey

de la media sonrisa creciente,

mueves mareas.

No te vi venir.

Y yo,

solo soy otra más

que grita tu nombre

en el fondo de la taza.

Números de un buen día:

-2 autobuses

-2 tranvías

-4 horas de sueño 

    (+1 cabezada de vuelta a casa)

-6 fantasías sexuales

-2 agradecimientos

-30 sonrisas sinceras

-10 autoconvicciones

-7 perros preciosos

-1 gran luna 
                                  [Murcia 14,11,16]